¿En realidad soy un productor musical?
Hoy en día muchas cosas que veíamos
algo imposible de realizar han sido beneficiadas por la tecnología y se han
puesto al alcance de personas que antes no pensábamos que harían dichas cosas,
una de ellas es hacer música. Regularmente veo muchos jóvenes que empíricamente
se hacen llamar “Productores musicales”, pero ¿En realidad tienen noción de lo
que de verdad implica ser un productor musical?
Como músico que lleva cierto tiempo en
este ambiente, estoy en la obligación de aportar un grano de arena para
esclarecer las funciones que tiene un productor musical y, obviamente, los
conocimientos, que para mí, deben tener a la hora de realizar un trabajo
musical. Hay que tener en cuenta de que más que una herramienta para que una
canción suene bien, el productor de hoy debe reunir todo lo anterior y… mucho más. Por ello es el mayor
responsable. El productor debe poder participar en todas las etapas de la
creación de la obra, desde la concepción de la idea hasta la puesta en escena
de la misma, si es necesario; antes de entrar al estudio debe saber a qué se
va, y si no hay ideas, debe poderlas proponer, debe tener claridad sobre
géneros y tendencias musicales, conocimiento sobre instrumentos y
particularidades de sus sonidos, tiene que saber usar los silencios y detectar
los ruidos, debe evaluar y considerar la acústica del estudio donde graba y del
escenario donde se presenta; en pocas palabras, debe ser conocedor, propositivo
y muy dinámico. Para esclarecer un poco su labor permítanme que use una
comparación: el productor artístico de un proyecto musical es como el director
de una película en el mundo del cine. El director de la película puede ser en
algunos casos también el autor del guión o el director de fotografía, pero no
vitalmente es algo necesario. El director de cine es, por encima de todo, el encargado
de dirigir a todos los componentes del equipo artístico y técnico involucrados
en el proceso creativo de realización de una película. Lo que se espera del
director es que vea anticipadamente la película en su cabeza, y que posea los
conocimientos y habilidades para poder transmitir a cada componente del equipo
sus ideas con la máxima concreción. De tal modo que esa película que un día
sólo existía en la imaginación del director sea una realidad y pueda ser
disfrutada por el público.
Hoy en día es el mayor responsable de que cualquier producto sonoro sea de buena o de mala calidad. No le basta con saber de música, no le basta con conocer el software que manipula, tampoco con tener buen oído o con ejecutar algún instrumento:
"El productor musical: Es el mayor
responsable de que el proyecto que se le ha encargado se haga realidad. Una
hermosa realidad"
A continuación especifico algunos
conocimientos, que para mí, debe tener un productor musical para poder realizar
la ardua tarea de que el resultado real sea lo que se tiene en mente:
1)
Conocimientos musicales:
Armonía: a veces lo que necesita un
tema para funcionar o sonar bien es simplemente cambiar un acorde o modular en
una parte.
Arreglos: un arreglo musical es
escribir nota por nota lo que hace cada instrumento a lo largo de la canción en
vez de esperar la propuesta interpretativa del músico. Ya sea para escribir él
mismo los arreglos o transmitirle al arreglista lo que busca y hacer las
correcciones pertinentes.
Conocer la variedad de instrumentos y
amplificadores en cuanto a construcción y sonido se refiere. Por ejemplo: saber
cómo apagar armónicos indeseados de una batería o elegir la guitarra acústica
más apropiada para esta canción.
Tocar algún instrumento. El piano sería
ideal.
2)
Conocimientos en programación.
3)
Conocimientos técnicos:
Acústica: la sala donde se graba
afecta a qué y cómo se graba un instrumento. Saber si esta sala es la apropiada
para grabar este instrumento y cómo poder modificar esa acústica si no es
conveniente.
Conocer los diferentes tipos de
micrófonos que existen y saber cuál elegir en cada situación para conseguir el
sonido que busca, pues “sonido” es el más conveniente para esta canción o lo
que quiere transmitir con ella.
Pre-amplificadores: también dejan su
sello en la captación/creación de un sonido determinado.
Digitalizadores: lo que comúnmente se
conoce como tarjeta de sonido.
Mezcla: saber qué sonido busca y cómo
conseguirlo. Si él no es el responsable de mezclar la canción debe poder transmitir
al mezclador lo que quiere. Debe saber cómo influyen en el sonido dispositivos
como ecualizadores, compresores, reverberaciones, delays.
Masterización: qué es la masterización
y cómo puede beneficiar a la canción y al tipo de público/entorno al que va
encaminada.
4)
Psicología aplicada: Crear un buen ambiente de trabajo y saber
sacar de cada individuo lo mejor que pueda dar ese día en esas condiciones.
5)
Dotes de dirección y planificación. Anticipación y solvencia de problemas.
6)
Conocimientos sobre el mercado, tendencias e impacto del producto en el mercado
7)
Conocimientos contables: Cuánto vale una hora de estudio, la sesión de
un músico, una mezcla. Anticipar el costo total de la producción con todas sus
fases y no tener nunca que emplear parte de sus honorarios para sufragar una
mala previsión de esos costos.
Como bien lo dije anteriormente yo soy
músico, valga la aclaración. Ahora bien, ya que sabemos las funciones y los
conocimientos que debe tener un productor musical, es hora de hacerse una
pregunta: ¿Si es verdad que el joven que
se hacer llamar “productor musical” lo es?


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